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Museos

Historia Casa Cuervo Urisarri

Foto Casa Cuervo Urisarri

     La casa natal de Rufino José Cuervo Urisarri, testigo con más de 250 años de la historia de la lengua y la palabra en Colombia, donde hoy funciona una de las sedes del Instituto Caro y Cuervo (ICC), cuenta con cuatro salas para exposiciones temporales.

     Amplia y muy cómoda para su tiempo, la ahora casa  tiene las características generales de la arquitectura colonial: puerta central claveteada, ancho zaguán cubierto de grandes losas, jardín empedrado y cerrado por el frente con arquería y balcones que miran a la calle, cubiertos por un tejadillo de barro. Construida en el siglo XVIII, en la zona que acogía a las familias del poder político e intelectual, esta casa es hoy parte del centro histórico de Bogotá. Su primera dirección fue carrera Bolivia con calle 3 No. 52, y luego calle de La Esperanza No. 4 en el barrio de La Catedral. Hoy su nomenclatura urbana es calle 10 # 4 - 69, en el barrio La Candelaria.

     Los abuelos maternos de Rufino José Cuervo Urisarri fueron los primeros habitantes de este inmueble. Después de la familia Urisarri Tordesillas la casa tuvo otros dos propietarios, hasta que en 1837 fue comprada por Rufino Cuervo Barreto a petición de su esposa María Francisca Urisarri. En 1868 en la casa comenzó a funcionar una cervecería que Ángel Augusto Cuervo Urisarri fundó junto con su hermano, quien por esa época se presentaba así: “Soy Rufino José Cuervo, cervecero y filólogo, antes que nada lo primero”. Gracias a las ganancias que les dejó la venta de cerveza, los dos hermanos pudieron instalarse definitivamente en París en 1882, ciudad donde Rufino José vivió hasta su muerte dedicado al trabajo filológico.

     Al morir el último de los hermanos Cuervo Urisarri en 1937, la casa pasó a manos del departamento de Cundinamarca, que la convirtió en un hospicio para enfermas mentales. Años después fue abandonada y así permaneció hasta que en 1970 el entonces gobernador de Cundinamarca Joaquín Piñeros Corpas estableció la casa como sede del Instituto Caro y Cuervo, que la restauró entre 1970 y 1974. En 1974 el presidente Misael Pastrana le dio el carácter de casa museo literario y el 22 de julio de ese mismo año fue declarada patrimonio arquitectónico y cultural. En la actualidad, el ICC la sigue ocupando como su sede administrativa y casa museo con cuatro salas de exhibición, además la ha convertido en un espacio académico dedicado a la investigación y a la docencia.

     Visitar la casa de la familia Cuervo Urisarri permite rememorar a sus antiguos habitantes, imaginar las dinámicas de uso que ha tenido la casa a lo largo de su historia, recorrer las exposiciones temporales y participar de diversas actividades culturales y pedagógicas.

 

 

 

Historia hacienda Yerbabuena

Foto Hacienda Yerbabuena

     Yerbabuena ha sido tradicionalmente reconocida como un espacio emblemático de la historia literaria de Colombia, pero también posee una memoria histórica que la convierte también en un espacio de la historia económica y social de Bogotá y sus alrededores, ya que su origen se remonta a mediados del siglo XVI, cuando se consuma la conquista española de la Sabana. De igual forma, desde una perspectiva de muy larga duración, Yerbabuena es un reducto de las diferentes manifestaciones de la ecología humana en la región, por lo que su historia puede remontarse desde la época prehispánica.

     Existen, por lo tanto diferentes fases documentadas de la historia de la hacienda Yerbabuena: cuando el lugar remite al espacio natural y su ocupación humana, desde el año 10000 a.C. hasta 1549, cuando hace parte del reparto de tierras adjudicadas al conquistador Juan Muñoz de Collantes, de la hueste del fundador Gonzalo Jiménez de Quesada. A partir de entonces se identifica su historia como la sede de un importante abasto productivo para la economía colonial y republicana (1549-1851), de ahí la importancia que tuvo su compra por parte del empresario español Lorenzo Marroquín y de La Sierra en 1807.

     Con el anterior estatus, también se reconoció a Yerbabuena como un escenario de disputa política a lo largo del siglo XIX: sus tierras, sus ganados y sus casas fueron un botín atesorado por los diferentes bandos de la guerra de Independencia, lo cual fue imitado durante las guerras civiles de 1854, 1861 y 1876. Ya por entonces la casa fue habitada por el escritor y político José Manuel Marroquín, quien documenta buena parte de su historia arquitectónica, económica y social en su obra En familia. Gracias a la recopilación de documentos propios y antiguos hecha por este personaje, es que también reconocemos a este predio como un lugar de producción literaria, lúdica y religiosa, en diferentes momentos que van de 1813 a 1828 y de 1851 a 1896, además del uso de la casa como colegio, uno masculino y otro femenino, en dos momentos de la segunda mitad del siglo XIX.

     Su reconocimiento histórico y literario ha hecho que Yerbabuena sea un lugar rastreable no solo en la obra literaria de Marroquín, sino también de otros autores como José Antonio de Torres y Peña, Francisco Javier Caro, Tomás Rueda Vargas, Camilo Pardo Umaña o Eduardo Caballero Calderón, de igual forma, la casa de la hacienda fue escenario para la presentación de las composiciones del músico Juan Crisóstomo Osorio y tema de la obra pictórica de Ricardo Gómez Campuzano.

 

Misión y Visión

Misión

     Los Museo del ICC son espacios dinámicos que construyen participativamente una experiencia significativa en torno al patrimonio idiomático de la Nación y contribuir al bienestar y la confianza entre los colombianos.

Visión

     Lo Museos del ICC son reconocidos por su contribución al bienestar y la confianza entre los colombianos a partir de sus buenas prácticas museológicas.

 

Museo de Yerbabuena

Foto Hacienda Yerbabuena

     La hacienda Yerbabuena es una de las más famosas de la sabana de Bogotá. Fue propiedad de la familia Marroquín durante el siglo XIX. En ella transcurrió la mayor parte de su vida y escribió algunas de sus mejores obras el gramático y expresidente José Manuel Marroquín: En familia, El moro, Blas Gil, Entre primos y otras, algunas de ellas editadas por el Instituto Caro y Cuervo (ICC). Allí solían realizarse tertulias literarias y ensayaban representaciones dramáticas los representantes del movimiento romántico del siglo XIX en Colombia. Hacia 1855 funcionó en Yerbabuena el colegio dirigido por don Juan Antonio Marroquín, en el cual estuvieron internados José Eusebio Caro y, años más tarde, su hijo Miguel Antonio.

     El Museo de Yerbabuena, que cumple la misión docente de enseñar a los visitantes sobre las manifestaciones culturales regionales representadas en los objetos que allí se conservan, fue creado el 26 de septiembre de 1956 mediante la resolución 2966-BIS del Ministerio de Educación. Este museo indaga en los valores del movimiento cultural y artístico denominado romanticismo, principalmente como actitud vital y tendencia literaria, y evidencia la profundidad de la huella romántica en la vida colombiana, especialmente durante el XIX. En el Museo de Yerbabuena el público encuentra colecciones de pintura de caballete, artes gráficas, escultura, documentos y mobiliario.

     En la misma sede se abrió al público, el 16 de julio 1962, la Muestra Etnográfica del ICC, que consiste en una colección de 1200 objetos populares, usados por los campesinos colombianos, recogidos principalmente desde 1956 hasta 1978, años durante los cuales los investigadores del ICC recorrieron casi todo el territorio nacional haciendo 262 encuestas para el Atlas Lingüístico-Etnográfico de Colombia (ALEC).

     Por problemas estructurales en las cubiertas del inmueble, el Museo de Yerbabuena cerró sus puertas al público en el año 2012. Sin embargo, el ICC ha decidido reabrirlo de acuerdo con un proyecto de restauración inmueble que se viene desarrollando en tres fases. Fase I (julio-diciembre de 2013): reforzamiento de las cubiertas; Fase II (junio-diciembre de 2014): acabados (pintura mural de la capilla, cielos rasos, muros, carpintería); y Fase III (mayo-septiembre de 2016): restauración integral del granero, jardines, ajustes de la Casa Marroquín y reserva de pintura de caballete. Sigue la fase de guiones para abrir de nuevo sus puertas entre 2017 y 2018.

     En colaboración con el Instituto Humboldt se está restaurando el jardín central de la casa (recreando un jardín del siglo XIX con plantas endémicas y exóticas), los jardines circundantes y el humedal (para recrear el ambiente). Esta alianza entre el ICC y el Instituto Humboldt es importante y vital porque nos ayuda a fomentar la relación con entidades de nivel y prestigio que cuentan con profesionales idóneos para llevar a cabo este tipo de actividades.

 

Casa Cuervo Urisarri

A partir del año 2015, el Instituto Caro y Cuervo (ICC) ha repensado los cuatro espacios de exhibición de la casa Cuervo Urisarri y sus tres patios como un laboratorio de prácticas expositivas. De acuerdo con Rosanna Pavoni, en su texto del 2012 Casas museo: una tipología de museos para poner en valor, dichas prácticas pueden ser un “puente entre la experiencia individual y una completa y compleja red de saberes -saber político, cultural, artístico, productivo- y ofrecer al visitante el resultado de esta combinación, en la cual la microhistoria y la macrohistoria encuentran una síntesis narrativa eficaz”. Así, la interpretación de las casas museo abarca los aspectos histórico, arquitectónico, cultural, artístico y social.

En 1974, año en el que se restauró y abrió al público la casa Cuervo Urisarri, se planeó que junto a las salas de exhibición la casa albergaría espacios dedicados a cumplir con los objetivos académicos y administrativos del ICC. Desde esa fecha, hasta nuestros días, la casa se ha ido transformando de un apacible refugio de habitación familiar a una dinámica sede para el centro de altos estudios.

Con el objetivo de hacer conocer y apreciar cada vez más el patrimonio del ICC, se han realizado intervenciones y exposiciones de corto, mediano y largo plazo en los diferentes espacios. Las muestras utilizan todo tipo de colecciones relacionadas con la vivienda, los procesos educativos y los temas investigativos propios del ICC. Con ello buscamos rebatir el mito de que una exposición es una verdad revelada o un tema agotado por un experto, y planteamos invitaciones flexibles para aproximarse con confianza a la historia y disfrutar así de una experiencia que nos resulte familiar a todos: el acto de habitar una casa, esta casa.

Las buenas prácticas en estos espacios se cimentan en los pilares de la seguridad, la sostenibilidad, el liderazgo y la categorización, de acuerdo con las disposiciones explícitas del Consejo Internacional de Museos (Icom, por sus siglas en inglés) y su Comité Internacional de Casas Museo Históricas (Demhist, por sus siglas en inglés). Para ello, estamos construyendo el Plan Museológico del ICC 2015-2025.

Si usted tiene alguna propuesta, comentario o sugerencia agradecemos que nos escriba a nuestro correo electrónico museos@caroycuervo.gov.co

 

 

Patio Rufino Cuervo Barreto

Patio Rufino Cuervo Barreto

     Hacia la mitad del siglo XIX el dueño de esta casa fue Rufino Cuervo Barreto, político, diplomático, estadista y periodista que nació en Tibirita (Cundinamarca) el 28 de julio de 1801 y murió en Bogotá el 21 de noviembre de 1853. Estudió en el Colegio del Rosario en Bogotá y obtuvo el grado de doctor en Derecho Civil y Canónico. Desde 1823 desempeñó cargos públicos, entre los que se cuentan el de ministro plenipotenciario de la nueva Granada en el arreglo de la deuda externa, fue diplomático en el Ecuador, secretario de Hacienda y magistrado de la Corte Suprema.

     Durante una visita que el general Tomás Cipriano de Mosquera (1798-1878) realizó en su primera presidencia (1845-1849) a Antioquia y a la Costa, el vicepresidente Cuervo Barreto lo reemplazó en su cargo, del 14 de agosto al 14 de diciembre de 1847. En 1849 fue candidato del Partido Conservador a las elecciones presidenciales, y se enfrentó a José Joaquín Gori (1798-1868), su copartidario, y a José Hilario López (1798-1869), quien resultó elegido.

     Cuervo fue también un activo periodista. Participó en la redacción de La Miscelánea, periódico fundado en 1825; colaboró en La Bandera Tricolor, de oposición al Libertador, en 1826; hacia 1828 defendió el centralismo a través de El Constitucional de Popayán; y en 1832 dirigió El Cultivador Cundinamarqués o Periódico de la industria agrícola y de la economía doméstica, que tenía por objetivo popularizar los conocimientos agrícolas.

     Sus hijos Ángel Augusto y Rufino José publicaron en 1892, en dos tomos, su biografía titulada Vida de Rufino Cuervo y noticias de su época. En el capítulo sexto de esta obra, titulado“Recuerdos íntimos”, los hermanos describen así a su padre:

(…) Profesaba el principio de que más vale deber dinero que visitas, lo cual, sabido el orden escrupuloso que
mantenía en sus negocios, encarece debidamente la puntualidad con que cultivaba sus relaciones; y no
limitándose a meras formas y manifestaciones vanas de amistad, prestaba servicios con la mayor prontitud
y delicadeza. En consecuencia, muchas familias lo miraban como de la casa; los primeros ensayos
pasaderos de dibujo o de labores femeniles eran dedicados a él; tenía innumerables compadres y ahijados,
entre los cuales hemos contado algunos de nuestros buenos amigos y compañeros de aficiones literarias.

Patio María Francisca Urisarri

Patio María Francisca Urisarri Tordesillas

     Nació en 1805. Contrajo matrimonio a los 21 años de edad con Rufino Cuervo Barreto, un joven cuatro años mayor que ella, nacido en Tibirita (Boyacá), quien en 1820 se había establecido en Bogotá. María Francisca Urisarri de Cuervo dio a luz siete hijos, tres de ellos muertos a temprana edad.

     En el contexto de las luchas de Independencia y de las guerras civiles del siglo XIX, María Francisca se ciñó al canon de comportamiento de la época: mujeres que en la buena y mala fortuna mantuvieron la dignidad de un hogar ejemplar; matronas piadosas, modestas, talentosas y de admirable trato. Sin embargo, una investigación puntual y detallada sobre la señora Urisarri de Cuervo está pendiente en el Instituto Caro y Cuervo, que en el 2015 recibió una donación de cartas y documentos relacionados con ella.

     Como dato curioso, el investigador Mario Germán Romero relata que María Francisca preparaba todos aquellos manjares que, conforme a la tradición de sus mayores, eran de ordenanza en especial por los días de Navidad, y nos ofrece una cita del mismo Cuervo:

Allí las empanadas crecidas y doradas, las hojaldres, los buñuelos en todas sus formas de pestiños,
hojuelas, rosquillas y quién sabe cuántas más, nadando en clarísimo almíbar y engalanados con la flor de la borraja; el guarrús,
el masato y la aloja que formaban el refresco, acompañados de bizcochuelos y variada abundancia de colación.*

     Doña María Francisca murió a los 64 años de edad, el 23 de marzo de 1869, en esta su casa, rodeada por sus cuatro hijos: Luis María, Antonio Basilio, Ángel Augusto y Rufino José. Es probable que el quinto, Carlos Nicolás, hubiera muerto para entonces o que estuviera en Inglaterra.

 

 

La fábrica de cerveza de los hermanos Cuervo Urisarri

Cerveceria de cuervo

     Hasta el siglo XIX las bebidas fermentadas de mayor consumo eran la chicha, derivada comúnmente del maíz fermentado sin destilar, y el guarapo, hecho de jugo fermentado de caña de azúcar, piña o fique. Con el nacimiento de las primeras empresas cerveceras en Colombia, y en especial en Bogotá, el consumo de la chicha que reinaba en las clases populares de la época, empezó a disminuir.

     Las bebidas fermentadas artesanalmente y de forma rudimentaria, o en algunos casos de manera semiindustrial, se vieron seriamente amenazadas con las producciones locales de cerveza cuyo consumo subía como la espuma.

Soy Rufino José Cuervo, cervecero y filólogo, antes que nada lo primero.

     Los hermanos Cuervo decidieron unirse a una noble profesión: ser cerveceros. Después de haber fracasado en diversos negocios, Ángel y Rufino Cuervo Urisarri dedicaron más de un año en elaborar el producto, experimentarlo técnicamente y ponerlo en circulación. La fábrica la montaron adecuando el patio trasero de su casa en La Candelaria, donde hoy en día está el auditorio general del Instituto Caro y Cuervo.

     En 1868 inició la Fábrica de Cervezas Cuervo. Por más de 15 años contaron con la ayuda de Lino Casas (1911), destacado técnico bogotano de la industria cervecera. Lograron así fortalecer la fábrica y presentar la “Cerveza de Cuervo” en la exhibición industrial de Bogotá en 1871. Su bebida resultó premiada con una mención honorífica.

     La cervecería fue creciendo día a día, con suficiente personal preparado para producir varias calidades de esta bebida: Pale Ale, Excelsior Ale, Porter y Bitter Ale.

     Ángel Cuervo se permitió usar su seudónimo para lucir su ingenio publicitario en anuncios de prensa, como el publicado en los periódicos locales de 1871:

“ROQUE, ROCA y ROQUETE, certifica: Que la Cerveza Porter que se vende a dos reales cada botella en la confitería del señor don Agustín Nieto (frente a la portería de Santo Domingo), es tan exquisita y confortante como la mejor inglesa. Así, pues, como amigo del mejoramiento social, la recomienda a todos los entecos y anémicos, ofreciéndoles que a poco tiempo de tomarla se pondrán más rubicundos y fornidos que el inglés más jayán. El fabricante tiene certificados de varios caballeros británicos, que acreditan que el Porter inglés no se aventaja al que él ha logrado fabricar a costa de largos estudios y de costosos ensayos.”

     Gracias a los beneficios de la cervecería, los hermanos lograron resolver la precaria situación económica en la que se encontraban y viajaron durante un año por Europa en 1878. Ángel y Rufino tenían gran interés por la industria y consiguieron los permisos para visitar varias fábricas, pues era importante observar los diferentes procedimientos para aplicarlos en su fábrica “Cerveza de Cuervo”, y así poder ofrecer una mejor calidad al público bogotano a su regreso.

     Ángel dejó sus impresiones en su libro Viaje a Europa. En este diario de viaje describe con asombro la primera visita a la cervecería Allsopp, en Inglaterra cerca de Derby, en donde “hay cerros de barriles y un ferrocarril para el servicio de la misma”. En el Reino Unido dieron un rápido recorrido por la fábrica Woodhead & Watson. Notan con satisfacción que el procedimiento de esta tradicional cervecería es el mismo usado por ellos. En Nuremberg, Alemania, visitan al señor Scharrer que los lleva a conocer cervecerías donde se informan sobre el lúpulo, su procesamiento y organización; aprenden, además, que en esta región no la endulzan porque, según les informan, está prohibido.

     Ángel y Rufino José Cuervo regresan a Bogotá y en 1882 deciden vender la fábrica a Mamerto Montoya. Con el dinero de la cervecería se instalan definitivamente en París. Así vivieron y se consagraron por entero a sus pasiones en la Ciudad Luz: la filología y la literatura.

 

Patio de los Lingüistas

Patio de los Linguistas

     En el siglo XIX, el área del patio trasero, o tercer patio, estaba conformada por los cuartos de servicio, el lavadero y la cocina. Era un lugar apartado y casi vedado para los “señores” y para los hijos e hijas de la familia. Además, suponía el contacto con la naturaleza, pues allí se encontraban la huerta y los animales*.

     Desde el año 2015 el nombre de este patio hace referencia al estudio científico de la estructura de las lenguas naturales y al de su evolución histórica, de su estructura interna y del conocimiento que los hablantes poseen de su propia lengua, denominado lingüística (del latín lingua, “lengua”).

     A este patio se trasladaron los bustos conmemorativos de Miguel Antonio Caro y de Rufino José Cuervo para acompañar la escultura del poeta, filólogo, educador y jurista venezolano Andrés de Jesús María y José Bello López nacido el 29 de noviembre de 1781 en Caracas y fallecido el 15 de octubre de 1865 en Santiago de Chile. Entre las obras de Bello están: Gramática de la lengua castellana destinada al uso de los americanos, Principios del derecho de jentes, Código Civil de Chile, Silva a la agricultura de la zona tórrida y Resumen de la historia de Venezuela.

     El Seminario Andrés Bello es la unidad docente del Instituto Caro y Cuervo. Desde su fundación en 1957, el Seminario se ha encargado de formar investigadores y docentes en los campos de la Lingüística, la Literatura y el Patrimonio Inmaterial de Colombia e Hispanoamérica. Hasta 1980 el Seminario otorgó títulos de especialización, y entre 1983 y 2004 ofreció dos programas de maestría: uno en Lingüística Española y otro en Literatura Latinoamericana.

     En la actualidad, el Seminario ofrece los siguientes programas de maestría: Literatura y Cultura, Lingüística, Enseñanza del Español como Lengua Extranjera y Segunda Lengua (ELE), y Estudios Editoriales. También ofrece diplomados presenciales en Lenguas Clásicas (latín, griego antiguo, árabe clásico), en Lingüística Computacional y en Escritura Creativa, y diplomados en ELE, en la modalidad presencial y en la virtual, además de cursos, talleres y demás actividades para documentar, consolidar y enriquecer el patrimonio idiomático de la Nación.

 

 

Directorio

Gestión de museos
museos@caroycuervo.gov.co
+57 (1) 3422121 ext. 141

Juan Darío Restrepo Figueroa
juan.restrepo@caroycuervo.gov.co
Coordinador Gestión de museos

Melissa Solórzano Toro
melissa.solorzano@caroycuervo.gov.co
Conservadora - Restauradora de bienes muebles

Carlos Buelvas Zapata
carlos.buelvas@caroycuervo.gov.co
Registrador y apoyo comunicación educativa

Camilo Gómez Camargo
hector.gomez@caroycuervo.gov.co
Comunicador educativo

Cesar Mackenzie
cesar.mackenzie@caroycuervo.gov.co
Investigador de las colecciones

Felipe Arias
felipe.arias@caroycuervo.gov.co
Historiador de las colecciones

Julián Sossa
julian.sossa@caroycuervo.gov.co
Arquitecto museógrafo

Museo Yerbabuena

 Autopista Norte. Kilómetro 9 más 300 metros

Casa Cuervo Urisarri

  Calle 10 # 4-69, Bogotá, Colombia

Preguntas frecuentes

1.  ¿Cuáles son los horarios del Museo?

Horarios de las salas de exposición
Lunes, martes, miércoles, jueves y viernes   
9:00 a.m. a 5:00 p.m.

Sabado, domingo y festivos
Cerrado

El acceso a las salas termina 30 minutos antes del cierre del Museo

2.  ¿Cómo hago una reserva para la visita de un colegio o institución al Museo?

Comunicarse con el área de Gestión de museos
Comunicación educativa
museos@caroycuervo.gov.co  /  Tel. 3422121 ext. 141

3.  ¿Cuáles son las tarifas de ingreso al Museo?

Entrada gratuita todos los días.

Las reservaciones para grupos escolares se realizan con el área de Gestión de museos
Comunicación educativa
museos@caroycuervo.gov.co  / Tel. 3422121 ext. 141

4.  ¿Por qué no hay guías?

El museo cuenta con un equipo educativo básico que realiza recorridos comentados todos los días de la semana a las 11 a.m. y a las 3 p.m. Los museos contemporáneos se reconocen como lugares en los que el visitante tenga la posibilidad de realizar una visita informada de manera autónoma, como participante activo, que construye la experiencia museal con su propia historia.

 

Jardín Matilde Osorio Ricaurte

Intervención permanente - Jardín Matilde Osorio Ricaurte

     La vegetación de la Hacienda Yerbabuena sintetiza la historia de los procesos ambientales y culturales que han afectado a la Sabana de Bogotá durante milenios de ocupación humana. Cada especie que se conserva en este lugar es la constatación de la capacidad adaptativa de las diferentes formas de vida que pueblan la tierra, incluyendo al ser humano, ya que estas son, a su vez, un testimonio de la vida cotidiana, sus formas de producción e incluso la adopción de ideologías de quienes han transitado por aquí durante siglos.

“El espíritu de los jardines está íntimamente ligado con el espíritu de los pueblos que los sueñan y los realizan. Ellos tienen una intuición maravillosa para comprender el objeto de su existencia, y además la facultad de ocultar o mostrar su verdadera personalidad a las miradas de sus visitantes.”
Isabel Lleras de Ospina, Estampas arbitrarias (1956)

     Esa historia es la que queremos contar en este espacio, el cual lleva el nombre de Matilde Osorio Ricaurte (1831-1884), promotora de actividades educativas, artísticas y religiosas en su natal Bogotá y en diferentes lugares de la Sabana, como esta hacienda. Yerbabuena fue escenario de espectáculos teatrales, fiestas literarias y ceremonias católicas; fue también un colegio de niñas y hasta casa de auxilio para víctimas de las guerras civiles, todas obras dirigidas por Matilde desde 1853 (año en el que contrajo matrimonio con José Manuel Marroquín) hasta su muerte.

     Por su parte, la Hacienda Yerbabuena ha sido un símbolo de la cultura escrita en Colombia, así como un referente para la historia de los procesos sociales, políticos, económicos e intelectuales que han tenido lugar en la Sabana de Bogotá. Sin embargo, parece ser poco lo que el enorme acervo literario de la región le ha dedicado a su patrimonio vegetal y animal. Es por ello que en el recorrido por este jardín queremos develar y recuperar el lugar que tienen estas especies en la historia de Yerbabuena, no sólo dentro de los testimonios escritos, sino también en el carácter histórico que tiene su propia vegetación. Así, con este proyecto llevado a cabo entre el Instituto Humboldt y el Instituto Caro y Cuervo, confirmaremos o refutaremos la creencia de que la naturaleza ha tenido un lugar discreto o invisible en la memoria escrita de la Sabana.

 

 

 Estado del arte. Pintura en tiempos de desamortización

Estado del arte: pintura en tiempos de desamortización

     El periodo transcurrido entre 1840 y 1870 es la era de la separación Iglesia-Estado y del esfuerzo desde las instituciones políticas por replantear las relaciones entre religión y sociedad en Colombia. En ese contexto el arte en la capital del país también cambió, especialmente de la mano de pintores que deambularon entre la herencia del arte religioso y el desarrollo de una pintura profana que encontró en el retrato su expresión más solicitada.

     Esos son los temas que aborda la exposición Estado del arte, a partir de un acercamiento a la obra de pintores colombianos como José María Espinosa, Luis García Hevia, Máximo Merizalde o los hermanos José Miguel y José santos Figueroa. Además, a lo largo de este recorrido se aprecian temas, clientes y personajes que resultaron recurrentes para la pintura bogotana de la época.

     Esta exposición es un proyecto conjunto entre el Instituto Caro y Cuervo y el Programa de Historia del Arte de la Universidad de los Andes. A partir de obras que hacen parte de las colecciones del Instituto, el Museo Nacional, el Museo Colonial y el Museo de Arte Religioso de Chiquinquirá, esta muestra busca responder qué pasó con la pintura en Bogotá durante la conformación de un Estado laico y qué significado tuvo esta experiencia de la modernidad en sus temas, técnicas e ideas.

 

 

Un gigante entre dos siglos. vida y obra de un diccionario

Un gigante entre dos siglos. Vida y obra de un diccionario

     El Diccionario de construcción y régimen es un proyecto lingüístico sin antecedentes en el idioma español. Fue iniciado por Rufino José Cuervo Urisarri (1844-1911) en 1872 y solo pudo terminarse hasta 1992, después de 120 años. Durante ese lapso el Diccionario necesitó de todo un instituto para su culminación, ya que mediante la Ley 5 de 1942 fue creado el Instituto Caro y Cuervo con el objetivo de continuar y terminar la obra que el filólogo de Bogotá había dejado inconclusa en París, ciudad donde murió.

     "El contexto en el que surge el Diccionario es la Colombia del último cuarto del siglo XIX, donde el poder político y la gramática son las dos caras de una misma moneda. Entre las élites bogotanas hay un espíritu de época que privilegia “el buen decir” y que lo entiende como una de las vías para construir la nación colombiana, su identidad y su carácter. Es notable la erudición de Cuervo: en una ciudad aislada de los centros de producción de conocimiento, el filólogo, y también cervecero, comenzó su obra, que estaba al nivel de las más avanzadas y actuales de su tiempo.

     "La historia de este diccionario, ante quienes muchos se rinden por admiración o por incomprensión, merece aún ser contada. Esta muestra pretende narrar el proceso histórico del Diccionario de construcción y régimen, valorar su importancia y explicar sus formas de uso, a través de los objetos que dejó, organizados de forma cronológica mediante libros, documentos e instrumentos de trabajo que permiten comprender más a fondo la experiencia del Diccionario.

 

 

 El Ángel de la casaEl Ángel de la casa. Ángel Augusto Cuervo Urisarri

     A 42 años de la recuperación y apertura de esta casa como sede educativa, cultural y administrativa del Instituto Caro y Cuervo, hemos estimado que sus cuatro salas de exposición deben reflejar los hechos y personajes que la han habitado desde su construcción hasta nuestros días. Además, la conmemoración es la oportunidad para consolidar las acciones anuales de conservación preventiva y restauración que el ICC, con más de 2000 bienes de patrimonio cultural mueble, emprendió desde el 2014 a través del área denominada Gestión de Museos.

     Así, para conmemorar con esta exposición los 120 años del fallecimiento de Ángel Augusto Cuervo Urisarri, el ICC restauró los retratos que lo representan a él y a su hermano Ángel María. La presente exposición contextualiza el círculo familiar y de amigos de Rufino José Cuervo Urisarri a través de su hermano y compañero Ángel Augusto, con quien la crítica literaria ha sido injusta. El hecho de haber girado su vida, aparentemente, alrededor de la figura de su hermano el filólogo ha eclipsado sus méritos en el campo de las letras. En una carta a su amigo y vecino José Rafael de Pombo y Rebolledo (1833-1912), Rufino José escribía:

Yo por mi parte no sólo estimo, sino que aplaudo y reclamo el que se pongan en su punto los talentos de Ángel, protestando contra la mala fe de los que quisieran oscurecerlo a él poniéndome a mí sobre los cuernos de la luna.

     El ICC editó dos obras de Ángel y el público agotó los ejemplares de La dulzada en 1973 y Viaje a Europa en el 2001; aún quedan pendientes la ediciones críticas de sus escritos en las publicaciones seriadas El Bien Público, La América y El Pasatiempo, todos firmados con el pseudónimo de ‘Roque, Roca y Roquete’ (1870-1880). Los libros Conversaciones artísticas (1887), firmado con el seudónimo de ‘Moreli’, y Curiosidades de la vida americana en París (1893) constituyen hoy en día una rareza bibliófila. Antes de morir, Ángel Augusto dejó todavía dos novelas más: Dick (1895) y En la soledad, esta última inconclusa debido al cierre de Europa y América, la revista en que se publicaba.

     En este espacio los visitantes encontrarán cinco potenciales temas de investigación en los que seguiremos trabajando la construcción y difusión de una figura como la de Ángel Cuervo: los retratos de su infancia (que constituyen una rareza en la producción pictórica del siglo XIX), su entorno familiar, la relación con su hermano Rufino José, los documentos personales de Ángel que se conservan dentro del Fondo Rufino José Cuervo Urisarri, y su faceta como coleccionista, crítico de arte y escritor.

 

 

Título - Palabras de fe. Retratos de vidas espiritualesExposición actual - Palabras de fe. Retratos de vidas espirituales

     En Colombia, desde la época de la Colonia, la fe, la devoción a los santos y el fervor religioso han sido prácticas de las que el país se ha apropiado de maneras muy distintas: desde su manifestación lingüística en la cotidianidad, en expresiones populares como “Que Dios lo bendiga” –pronunciada algunas veces incluso por el presidente de la República en sus discursos–, hasta con la creación de espacios personalizados para la práctica individual de la devoción.

     En la Santa Fé de Bogotá del siglo XIX las relaciones de orden espiritual podrían darse de dos formas diferentes: de manera colectiva en las misas oficiales de la Iglesia o de manera individual en los oratorios personales situados al interior de las casas. Las mujeres de la época, de acuerdo con el código moral católico, debían circunscribirse al hogar y se les exigía una absoluta castidad. Fue principalmente por dicha razón que los oratorios, esos espacios consagrados a la oración y a la devoción a los santos, encontraron su lugar en el ámbito doméstico. Sin embargo, lo anterior no quiere decir que los hombres estuvieran por fuera de esta práctica devocional. Por ello, en esta exposición queremos presentar al hombre por cuya memoria se ha dado nombre a esta casa: Rufino José Cuervo Urisarri (1844-1911), ferviente creyente y practicante de la fe católica.

    Los trabajos de restauración de esta casa, realizados entre 1973 y 1974, dedicaron este espacio para la recreación de las dinámicas de los Cuervo Urisarri y las de otras familias santafereñas en torno a la fe. En esta muestra el visitante encontrará objetos testimoniales y devocionales, mobiliario y pintura de tema religioso que datan de los siglos XVII al XX. Las piezas aquí reunidas pertenecen al Instituto Caro y Cuervo y al Museo de la Independencia – Casa del Florero y fueron seleccionadas, en su gran mayoría, hace más de treinta años por el historiador Guillermo Hernández de Alba (1906-1988), asesor cultural del ICC y director-fundador del entonces denominado Museo del 20 de Julio de 1810.

Diccionario de Colombianismos

afugias f. pl. form. Preocupaciones, problemas, especialmente económicos. El proyecto de reelección pasará sin mayores afugias su primera prueba esta semana en el Congreso. (web).

bicicletero m. Pantalón elástico y delgado que se ajusta al cuerpo y va hasta la rodilla. Prefiere usar bicicleteros para hacer gimnasia, son más cómodos.

champús m. Cauc. Vall. Bebida elaborada con maíz cocido, azúcar o panela, jugo y trozos de lulo y de piña, y canela. Sentarse a la sombra de dos frondosos samanes a contemplar el ritmo de la ciudad [Cali] disfrutando un champús y unas crocantes empanaditas con ají es un programa para cualquier tarde. (CREA).

dizque adv. inf. Al parecer. En ese momento agregué un comentario plagado de malevolencia: dizque aprende álgebra y literatura al mismo tiempo. (CORPES).

embolador, ra s. Persona que tiene por oficio limpiar y lustrar el calzado. ■ lustrabotas.

Preguntó a un viejo engominado al que un embo¬lador callejero lustraba sus zapatos, qué tenía que hacer para llegar a un sitio llamado Chapinero. (CORPES)

fría f. inf. Cerveza. Luego del partido de microfútbol se fueron a tomar una frías para calmar la sed. (Ad Hoc). ■ amarga, pola, pochola.

gaseosa f. Bebida embotellada o enlatada de diversos sabores. El mercado de gaseosas y jugos ha visto un mayor consumo por la renovación de las marcas existentes en el mercado. (web).

herpo m. Galleta cuadrada rellena de bocadillo y arequipe. Se interna por calles del centro, en medio de los carritos de las vendedoras ambulantes que ofrecen herpo y bocadillo de guayaba. (CORPES).

indio m. pl. Plato elaborado con carne molida, arroz, huevos y otros ingredientes que se cocinan envueltos en hojas de repollo. […] una tonada que quedó en un libro muy curioso y muy del alma bogotana, que dice: Indios envueltos / Tened piedad de mí / los indios se hacen envueltos / en hojitas de repollo / y entre su caldo revueltos / tienen honores de bollo. (web).

joropo m. Llan. 1 Baile típico llanero de cortejo en la que la pareja todo el tiempo esta tomada de las manos o abrazados y zapatean. Sin sentirse despreciado, les dijo que miraran atentamente cómo se bailaba el joropo, porque la próxima vez no aceptaría una negativa. (web). 2 Ritmo musical de los Llanos Orientales acompañados de cantos agudos e instrumentos como requinto, arpa y maracas. Las primeras grabaciones colombianas de joropos ejecutados con arpa,cuatro y maracas , fueron hechas por Luis Ariel Rey. (web).

llantería f. Caribe Lugar donde se reparan y ponen las llantas de un vehículo. Había reparado varias llantas y se disponía a culminar sus actividades en la humilde llantería de la cual derivaba su sustento diario. (web). ■ montallantas.

machucar v. Aprisionar fuertemente los dedos u otra parte del cuerpo hasta lastimarlos. U. m. c. prnl. Me precipité tanto que dejé dos dedos expuestos y yo mismo me los machuqué con la puerta. (CORPES).

nube ||
bajarse de esa/la nube inf. Referido a una persona, dejar de ser ilusa. No puedes participar en esa maratón sin haber entrenado y pretender hacer una buena marca, bájate de esa nube.

ñatas f. pl. inf. Nariz. Él se enamoró del deporte de las ñatas rotas. (web)

oreja f. Desvío que tiene un puente vehicular que permite tomar una dirección diferente a la que se transita.

parar oreja inf. Tratar de escuchar lo que alguien dice. Nuestro bendito Gabo desde niño se la pasó parando la oreja. Gracias a ello brilló en todo el mundo como estrella de la literatura y el periodismo. (web).

pintado m. Ant. Tinto pequeño con un poco de leche. El hombre entró a la cafetería, preguntó por el valor de un “pintado” al notar que no le alcanzaba, entonces preguntó por un tinto. (web). ■ perico.

quitar ||
¡quién quita! inf. Se usa para expresar cierta incertidumbre en algún hecho. Aunque no esté nuestro mejor jugador, vayamos al partido... ¡Quién quita que podamos ganar el campeonato!

raspa f. Instrumento musical de percusión que consta de una caña labrada en la parte anterior con unas muescas que suena al rasparlo con un palo o alambre. Existe una variedad de la puya en la que se canta y se interpreta con acordeón, raspa y caja o tambor vallenato. (web).

separador m. En una vía pública, franja que separa los carriles por donde transitan los vehículos. La nueva vía consta de dos calzadas, un separador central, andenes laterales y ciclorruta en ambos costados. (CORPES).

taco m. 1 Ant. Congestión vehicular. El caos comienza precisamente en la calle cincuenta y los tacos pueden superar las dos horas desde Itagüí hasta Caldas. (web). ■ trancón.

a todo taco inf. Con lujo, sin reparar en gastos. La bienvenida estuvo a todo taco: nos recibió una gran comitiva con pancartas, flores y papayera.

no servir ni para taco(s) inf. desp. Referido a alguien o algo, inútil, inservible. Confiamos en unos guías que no servían ni para tacos y nos perdimos, tuvimos que caminar mucho.

una ||
de una inf. Con prontitud. No dudes tanto, compra ese computador de una.

veranera f. Arbusto trepador, de hasta 15 m de altura, de ramas leñosas con espinas, con abundantes flores de color rojo, violeta, blanco y fucsia. Por eso nada mejor que una veranera o trinitaria […] para adornar y dar la bienvenida a los pasajeros. (web). ■ buganvil, trinitaria.

yipao m. Ant., Llan. rur. 1 Campero rústico adaptado para transporte de carga y personas en zonas rurales. El yipao hace parte viva del paisaje cultural cafetero. (web).

zangolotear v. inf. Referido a alguien o algo, moverlo de un lado a otro con violencia, sacudirlo. U. t. c. prnl. Había una tormenta, el oleje era muy fuerte, así que la embarcación se zangoloteaba de un lado para otro. (Ad Hoc).

 

 

Juntos pero no revueltos. Shakespeare y Cervantes 1616 . 2016

Juntos pero no revueltos. Shakespeare y Cervantes 16-16 2016

     La exposición Juntos pero no revueltos le propone al público reflexionar sobre las complejidades que encierran temas como el amor, los celos, la comida y la brujería, tanto en nuestra vida cotidiana como en las obras de Miguel de Cervantes [Alcalá de Henares, 1547 - Madrid, 1616] y William Shakespeare [Stratford-upon-Avon, 1564 - 1616]. Con ella el Instituto Caro y Cuervo conmemora durante el 2016 los cuatro siglos de la muerte de Cervantes y Shakespeare, grandes escritores de la literatura universal.

     Durante el recorrido de esta exposición las personas pueden apreciar dieciocho ediciones de obras de ambos autores, las cuales datan desde finales del siglo XVIII y hacen parte de la colección de libros antiguos de la Biblioteca Rivas Sacconi del ICC. Juntos pero no revueltos es una apuesta con la que el Instituto Caro y Cuervo pretende que las personas reflexionen sobre temas como el amor cortés, los celos y el honor de caballeros, las formas del comer en épocas de hambruna, y sobre brujas y seres fantásticos presentes tanto en las mentalidades del siglo XVII como en las de hoy día. El espacio de la exposición está pensado como un escenario en el que la gente, mediante diferentes elementos propios de la época en la que vivieron los dos escritores, pueda interpretar a los personajes centrales de la exposición.

 

 

El alma de ls palabras. Félix Restrepo Mejía, S.J.

El alma de las palabras. Félix Restrepo Mejía, S.J.

     Las cartas permiten la expresión del yo, de esa primera persona que tuvo tanta dificultad en hacer su aparición en la narrativa. Ethopeia, se llama en teoría literaria, la manifestación del yo emotivo*. Esta exposición temporal es una reflexión alrededor de los testimonios epistolares de quien fuera el primer director del Instituto Caro y Cuervo.

     Félix Restrepo Mejía, S.J. (Medellín, 23.03.1887 – Bogotá, 16.12.1965), con una comprometida conciencia social, desde muy temprana edad sintió la necesidad de abordar muchos de los problemas de la sociedad de su tiempo. Ninguna incógnita para él parecía ajena, tanto así que llegó a ser uno de los mayores pedagogos y educadores para su época. Promoviendo propuestas como la participación de las mujeres en la educación universitaria, sin olvidar los problemas de la lengua y la cultura, los grandes temas de la era contemporánea atrajeron su atención y suscitaron un libro, un escrito o, siquiera una glosa atinada.

“Mi vida ha sido fecunda. Me encuentro rico en los momentos de emprender el viaje sin regreso”.**

     A lo largo de los últimos 70 años, el Instituto ha conservado un gran número de documentos intercambiados por directivas, investigadores y docentes que han contribuido con el conocimiento de la lengua en el país. Así, el Instituto Caro y Cuervo busca dar inicio a una línea de exposiciones temporales dedicada al género epistolar para visualizar el patrimonio documental y alejarlo de la equívoca noción de “archivo muerto”.

* Carmen Millán de Benavides. De usted atentamente. Manual de conservación de cartas y papeles personales, Editorial Pontifica Javeriana, 2009.
** Entre el tiempo y la eternidad, Talleres editoriales de Librería Voluntad, Bogotá, 1960.

 

 

Retrato hablado. La imagen sobreviviente de Nariño

 “Buen cuerpo, blanco, algunas pecas en la cara, ojo cuencudo o saltado, pelo rubio claro, boca pequeña, labios gruesos, belfo, habla suave, tono bajo y algo balbuciente”.

RETRATO HABLADO
Policía de Estado / 18.07.1797

Retrato hablado. La imagen sobreviviente de Nariño Retrato hablado. La imagen sobreviviente de Nariño

Por Daniel Castro

     En el homenaje rendido por la Academia Colombiana de Historia en el Teatro Colón el 11 de abril de 1965, para conmemorar el bicentenario del nacimiento de Antonio Nariño, el expresidente Alberto Lleras Camargo terminó su discurso diciendo que a esos doscientos años de su nacimiento apenas se comenzaba a entender al Precursor. Y argumentaba que la razón consistía en que la nación que él soñó entre sus libros y entre sus prisiones seguía formándose aún. ¿Qué ha sucedido a casi doscientos cincuenta años de una nueva conmemoración de su nacimiento o como se ha celebrado hoy en día, a los doscientos de la Independencia de Cundinamarca, producto de muchos de sus desvelos, preocupaciones y reflexiones? ¿Sigue nuestra nación pensándose y formándose, o podemos considerar que es ya un producto construido y culminado, y que tal vez solamente necesita de adornos y embellecimientos para dar por concluida su tarea? ¿Es Cundinamarca hoy una entidad política, geográfica y gubernamental que se acoge al espíritu original de quienes le dieron forma, entre ellos Antonio Nariño? ¿O solamente buscamos identificar simples puntos de encuentro en estos momentos de conmemoración sincrónica, mientras que el día a día se encuentra desvinculado de ese continuo acto de formación del que hablaba Lleras, que a veces queda atrapado en una mirada hacia el pasado de las figuras históricas y sus acciones?

     Por otra parte, en estos actos de recordación -para parafrasear al filósofo Georges Didi Hubermann-, cabe preguntarse además cuál puede ser considerada la “imagen sobreviviente” de Antonio Nariño, así como las de sus luchas políticas, militares e intelectuales. También vale preguntarse qué persiste hasta nuestros días como esa aura que nos hable de manera genuina y directa de este bogotano raizal, que se permitió pensar y proponer algunas de las condiciones de la naciente nación colombiana en esos momentos de cambios y transformaciones, en función de la independencia absoluta frente a la Corona española y en particular del entorno inmediato a la antigua capital del virreinato inscrito en el Estado de Cundinamarca. ¿Así como al país al que Nariño le ayudó a dar forma, la imagen del Precursor se encuentra todavía en construcción o podemos considerar que aún no tenemos una imagen fija y definitiva de este prócer de nuestra independencia?

     Ambos interrogantes pueden ser abordados luego de una somera revisión de las formas en que esa imagen sobreviviente de Antonio Nariño ha sido trabajada al menos desde la conmemoración de los doscientos años de su nacimiento en 1965, y hasta el momento del otro grupo de conmemoración bicentenario que se inició en el año 2010.

     Una de las tareas pioneras y más importantes de ese trabajo de recopilación de las imágenes de representación del Precursor, fue la publicación que realizaron Guillermo Hernández de Alba y Fernando Restrepo Uribe en el año de 1983, en la que se hizo un inventario exhaustivo de la producción retratista de Nariño, así como recuerdos de su vida. Esto ha permitido desde ese entonces una aproximación muy completa y amplia de los registros hechos por sus contemporáneos, así como de otros artistas que plasmaron su imagen mucho tiempo después de la muerte de Nariño en Villa de Leyva en 1821.

     Otro trabajo más reciente fue el liderado por la artista e historiadora Beatriz González, quien en su cargo de curadora de las colecciones de arte e historia del Museo Nacional de Colombia, produjo el cuaderno iconográfico No. 2 en el año de 1999. Se trató de una serie de materiales que, con el objetivo de activar y difundir la memoria histórica a partir de la selección de personajes o circunstancias del pasado del país, ha buscado una circulación masiva de esos contenidos e imágenes por medio de carteles enviados a la mayoría de municipios de Colombia, así como de su respectivo cuadernillo a entidades educativas y culturales para su uso y exhibición. Esto puede ser considerado un apéndice actualizado del trabajo de Hernández y Restrepo, al haber ordenado por grupos y filiaciones la iconografía del Precursor.

     Un tercer grupo de acciones corresponde a la producción historiográfica revisionista relacionada con los sucesos y personajes protagonistas del inicio del proceso independentista. Esto ha tenido su punto de partida en el contexto de celebración bicentenario del año 2010 y ha quedado consignado en un conjunto de publicaciones, exposiciones y actos de recordación de variada índole, entre los que se pueden enumerar algunos ejemplos como las publicaciones lideradas por entornos universitarios como el Rosario, la Universidad Nacional de Colombia con sede en Bogotá y Medellín, así como la Universidad Javeriana, que en resumen buscan cuestionarse sobre ese fenómeno de los mitos fundacionales, sus formas de representación y su actualidad en cuanto a lo perenne o cambiante de su condición de ejes de la memoria histórica. Mitos fundacionales que, según Carlos Rincón, son las maneras en que los colombianos representamos nuestros momentos originarios como comunidad y con ello su “historia”. Nuevamente la cuestión de la imagen verdadera o la imagen ideal, pero en el plano de una condición política e histórica.

     Otras producciones, como las de la liquidada oficina de la Alta Consejería Presidencial para el Bicentenario (como si se hubiera creído que el bicentenario estaba circunscrito sólo al 2010, cuando un sinnúmero de importantes procesos por conmemorar y recordar han seguido y seguirán teniendo lugar en los próximos años) o las innovadoras exposiciones conmemorativas realizadas en ese año y que permitieron presentar, entre varios aspectos, otros niveles de circulación de las imágenes de los personajes históricos a partir de las telenovelas y otras formas audiovisuales. Esto condujo no sólo a abrir polémicas sobre la representación de las figuras patrias, sino a tareas derivadas de renovación de los guiones de los museos históricos más importantes de nuestro país, labor que se encuentra en curso.

     Por todo lo anterior, la propuesta de esta aproximación iconográfica irá en contravía de la manera tradicional en que -para buscar los rastros de esa imagen sobreviviente- se deba apelar a un repertorio de imágenes en forma de mosaico de interpretaciones. Por el contrario, selecciona como punto de partida una sola imagen emblemática, de la que se desprende un pequeño universo de miradas y variables de lectura.

De la imagen-imagen a la imagen-recuerdo:

     Lo que identifica a esos ejercicios de rescate de la imagen de Nariño, o la forma en que se reflexiona actualmente sobre la representación de los personajes históricos en el plano artístico, es el asunto algo obvio del parecido o de la fidelidad al modelo retratado. Sin embargo, y cuando un personaje como el Precursor vivió en momentos en que la actividad retratista se encomendaba a un artista (previa invención de la fotografía), es todavía más común la pregunta de cuál de todo el conjunto de esos retratos sería la imagen “más verdadera” y, en otra dimensión, cuál sería “la imagen ideal”. Por ello, acogemos la idea de John Berger en la que comenta que si bien “una retrato fotográfico puede ser más revelador y más fiel con respecto a la fisonomía y la personalidad del retratado; el efecto total de la pintura es menos arbitrario que el de la fotografía, pues está más cargado de la intención del autor y, además, porque si la intención del retratista es la de idealizar o favorecer, podrá hacerlo de una forma más convincente en el retrato pictórico”.

     Por lo tanto, el ejercicio que se realizará a continuación es producir una aproximación a la imagen sobreviviente de Antonio Nariño, que oscilará entre la verdad del parecido y el ideal de representación, por medio de una obra que hace parte de las colecciones del Museo de la Independencia-Casa del Florero del Ministerio de Cultura (donada por su bisnietas Carolina y María Luisa Ibáñez-Nariño), de autoría o atribución de quien fuera su abanderado y uno de sus más fieles seguidores, el artista José María Espinosa (1793-1883). En torno a esta pieza se buscará crear una constelación de relaciones y de vínculos que puedan devolvernos parte de su pensamiento, acciones, logros y fracasos, y con ello una lectura somera, pero lo más integral posible, de su condición humana. Es importante recordar que Espinosa conoció a Nariño personalmente, por lo cual en su mente de artista debe prevalecer una serie de rasgos, actitudes, gestos, palabras, decisiones y formas de comportamiento que le permiten configurar, al menos en su imaginación, lo que luego plasmará en el papel o en el lienzo.

     Para el caso de la obra seleccionada, el pintor retrata a Nariño sentado, con su mirada hacia su derecha y dirigida a un punto externo del cuadro; posa su brazo izquierdo en una forma indefinible, y lleva un atuendo que ya nos dará indicaciones precisas de algunas de las características del personaje. El espacio en el que se encuentra no entrega mayores detalles, salvo una sutil iluminación de ocres y marrones neutros del fondo, con una luz difuminada a la altura del rostro, en lo que que parece sugerir una habitación cerrada.

     “Buen cuerpo, blanco, algunas pecas en la cara, ojo cuencudo o saltado, pelo rubio claro, boca pequeña, labios gruesos, belfo, habla suave, tono bajo y algo balbuciente”, fue la manera en que lo describió la policía del Estado el 18 de julio de 1797, fecha en la que se ordena su captura, luego de su regreso clandestino de Europa a la capital del virreinato de la Nueva Granada. Es a partir de ese “retrato hablado” que es buscado por las autoridades para lograr su nueva captura, y esto determina un registro de su fisonomía “verdadera”.

     Esa descripción nos sirve para compararla con la obra del Museo de la Independencia, en la que la mayoría de los rasgos coinciden: el buen cuerpo, su tez blanca, su ojo saltón, su boca pequeña y sus labios gruesos. El cabello es tal vez más castaño que el rubio claro de la descripción hablada, y en la medida que esta imagen sobreviviente no nos habla, no podemos discernir si el tono bajo y el habla suave y algo balbuciente corresponde a la figura retratada, aunque se puede inferir que se trata de la misma persona.

     Frente a esa imagen del rostro cabe comparar la imagen y el texto escrito con otro dibujo de Espinosa, un carboncillo fechado en 1825, del mismo museo, en el que de estricto perfil podemos comprobar aspectos de parecido de la pintura sobre lienzo y el retrato hablado. Aquí el labio inferior no es tan protuberante, pero sugiere lo belfo de la descripción, así como los ojos y el cabello ensortijado y brillante. Cabe señalar una vez más que el retrato de perfil fue, hasta bien entrado el siglo XIX, el epítome del registro fiel e ideal de una persona. Y ello porque etimológicamente el retrato (del francés trait pour trait, que deriva en portrait) indicaba la manera pausada en que el perfil debía ser elaborado “trazo por trazo”, para de esta manera conseguir el mejor parecido, basado en el rostro delineado.

     Para pasar a otro nivel de lectura que denominaremos la imagen-imagen, un detalle significativo es el atuendo que viste y que nos muestra dos caras de la personalidad del Precursor. Su chaqueta “leonada”, tal como la describe Espinosa en sus Memorias, cubre el chaleco militar de alamares dorados y cuello alto con el fajín carmesí. El pantalón blanco deja entrever unas botas altas que le alcanzan a cubrir la rodilla. Lo que parece circunstancial del atuendo del retrato es que ofrece un detalle significativo de la actividad y vida de Nariño: antes de militar fue un gran civilista que le dio forma a la nación colombiana y que, bien es sabido, empuñó las armas y ganó batallas, como también tuvo derrotas y fracasos, pero perseveró hasta el desaliento por la configuración de una naciente república unida por medio de sus ideas e iniciativas políticas, económicas y periodísticas desde el plano no de vasallo o súbdito sino de ciudadano.

     Y es de civil la manera en que fue retratado en otros momentos y circunstancias, como lo vemos en dos retratos elaborados en el siglo XX, casi desconocidos pero que fueron reseñados en el trabajo de Hernández de Alba y Restrepo, y que hacen parte de las colecciones del Colegio Máximo de las Academias: una obra de Sergio Trujillo Magnenat (1911-1999) y otra de Juan Antonio Roda (1921-2003), ambos reconocidos por su destreza y ojo agudo en la captura de fisonomías diversas.

     El retrato de Trujillo representa a Nariño de estricto traje civil con chaqueta de amplias solapas, camisa blanca y corbata anudada al cuello; el de Roda evoca algunos rasgos de la obra de Espinosa, como el rojo de la casaca militar que sobresale a su abrigo de púrpuras y azules. La similitud con la obra de Espinosa es que Trujillo y Roda aprovechan parte de esos rasgos de parecido, como los labios gruesos y la boca pequeña, las pobladas patillas, los ojos prominentes y ciertas expresiones de las manos, así como de objetos que no se encuentran presentes en el cuadro de Espinosa, y este en punto nos conducen a otros niveles de interpretación.

     Los papeles desplegados sobre la mesa y el ancho volumen cerrado, en la obra de Trujillo, así como el folio enrollado que porta en su mano izquierda, en la pintura de Roda, son atributos que denotan su actividad de lector incansable, librero y autor de piezas periodísticas, de discursos y proclamas, así como de sus propias defensas por la publicación de los Derechos del Hombre y del Ciudadano en 1795, y su defensa frente al Senado en 1821. En este último año fue acusado de malversación de fondos de la tesorería de diezmos, de traición a la patria por haberse entregado voluntariamente a los pastusos en 1814 y de no haber permanecido en el país durante el tiempo que estipulaba la Constitución. Fue tan contundente esa última defensa que el Senado lo absolvió unánimemente de todos los cargos. Esto sólo a escasos ocho meses de su muerte en Villa de Leyva el 13 de diciembre de 1823.

     La mano izquierda abierta del retrato de Trujillo, la misma mano en actitud relajada en el de Espinosa y la mano que empuña con energía el folio en el retrato de Roda, dan cuenta de gestos entre enérgicos y reposados en los que se debió mover el Precursor; ora en actitud implorante o vehemente cuando vio que los móviles en su contra eran completamente injustos y desmesurados, ora en los momentos de reposo y reflexión en sus haciendas de Fucha y Montes cuando ejercía la agricultura o la lectura. Cabe decir que, además de la pluma, Nariño debió empuñar la espada o las pistolas en actitud de defensa, tal como lo retrató Espinosa cuando recreó en un lienzo la Batalla de los Ejidos de Pasto. En esa obra, en la cual Nariño se defiende ferozmente, Espinosa testifica el acontecimiento para plasmarlo en sus lienzos de contiendas de la Campaña del Sur.

     Trujillo no descuida detalles que, entre mito y realidad, hacen parte de la historia de Nariño. El inocente carretón o trébol que se dice fue introducido por el Precursor desde Europa a la Nueva Granada, además de las ideas de libertad e igualdad de los Derechos del Hombre por medio de los papeles que impresos por él y que fueron interpretados como sediciosos por las autoridades virreinales. Hojas de papel unas, hojas vegetales otras, que lograron más tarde que temprano reproducirse y extenderse por el territorio de esa nueva patria. El punto verde esmeralda del cuadro de Trujillo es una llamada de atención que no puede pasar desapercibida, en términos plásticos y narrativos.

     Nariño no sólo fue político y militar, también fue un intelectual, rasgo que les hace falta a muchos de los miembros de nuestra tan desprestigiada clase política de hoy en día. Y en los retratos esto podría interpretarse desde varios niveles: esa mirada reflexiva y meditabunda que evita al espectador en el cuadro de Espinosa, o los elementos de esa actividad de lector y autor en las obras de Trujillo y Roda, como los folios y el libro empastado de pergamino, son muestra de ese deseo manifestado por él en su momento cuando menciona que “[se] me ocurre el pensamiento de establecer en esta ciudad una suscripción de literatos, que reunidos en una pieza cómoda, ordenen ejemplares de los mejores diarios, gacetas extranjeras, diarios enciclopédicos, donde se lea, se converse y se critique” y, en síntesis, se piense y trabaje en función del hombre libre y para el hombre libre, al que bien o mal le tendrá que llegar su hora. La de la libertad en vida, o la de la libertad del sufrimiento y el momento de la reivindicación. La tertulia del Arcano Sublime de la Filantropía con su evocación a la sabiduría de la antigüedad y también a las luces de Francia y Estados Unidos y del derecho liberal español.

     ¿Qué queda entonces de Nariño y de esos retratos, unos de ellos hechos en vida de Nariño, como los de Espinosa, y otros idealizados pero fieles a su vida y recuerdo, como los de Trujillo y Roda? ¿Qué queda de las imágenes edulcoradas de Acevedo Bernal en los inicios del siglo XX, o de las versiones europeizadas de Espinosa realizadas por la Casa Lemercier de París durante la segunda mitad del XIX?

     Una última imagen que contrasta con la de ese Precursor que no nos mira y que parece reposar en un espacio abstracto y sin mayores detalles, es la de los momentos previos a su muerte. Fue realizada por Pedro José Figueroa y también integra las colecciones del Museo de la Independencia. Una vez más, Nariño sentado en un sillón de fuertes brazos y amplio espaldar. Su levita ya no es leonada sino de oscuro negro que contrasta con el blanco de su camisa, corbata y pantalones. Sus labios gruesos parecen sonreír con sorna y podemos imaginar que su gesto evoca algún gracejo bogotano o supone una afilada crítica a sus enemigos en tono bajo y voz suave. Sus ojos acuencados se encuentran en esta oportunidad enmarcados por unos párpados cansados. El pintor quiere recordarnos que son sus últimos momentos. La tez algo lívida no está lejana al rostro blanco y con algunas pecas del retrato hablado de 1797. Habían pasado 26 años de ese momento y las desdichas habían sido muchas, así como también muchos fueron los logros y triunfos.

     En la mano derecha un reloj que no es más que el tiempo que casi va a marcar las cinco en punto de la tarde de ese 13 de diciembre en la fría Villa de Leyva. El tiempo inefable que siempre marcará el comienzo o fin de una vida. El que también nos indica que llegan los momentos de la conmemoración y la recordación. El tiempo del pintor que busca en el gesto sobre el papel y el lienzo la verdad o el ideal del retratado.

     Vale la pena preguntarnos si el Nariño Precursor, además de ese mito fundacional de nuestro pasado, es una representación real o ideal de nuestra historia como comunidad. Pero ante todo, es hora ya de preguntarnos de nuevo si esa imagen de Nariño se ha transformado en el tiempo y si esta nación que él soñó y que construyó con su visión, sus acciones y su pensamiento, sigue formándose aún o si por el contrario la podemos dar por concluida, tal como el pintor cuando decide que es hora de poner la última pincelada, porque considera que su tarea ya ha sido terminada.

 

 

Unas palabras y unas cosas. Fondo indígena en las colecciones del ICC

Unas palabras y unas cosas. Fondo indígena en las colecciones del ICC

     El Instituto Caro y Cuervo (ICC), con el apoyo de la Fundación Gilberto Alzate Avendaño (FUGGA), presentan 24 piezas del acervo patrimonial del Museo Lingüístico-Etnográfico. Los rituales de los pueblos, los textiles indígenas y los instrumentos musicales se relacionan en este espacio con las palabras y las cosas exhibidas.

     En el proceso de indagación del Atlas Lingüístico-Etnográfico de Colombia (ALEC), entre 1966 y 1980, investigadores del ICC llegaron a ocho pueblos indígenas de Colombia. En el proceso de indagación del , los encuestadores recolectaron objetos representativos de prácticas cotidianas de los habitantes en 264 localidades del país. A través de donaciones, compras e intercambios, se constituyó la Colección del Museo Lingüístico-Etnográfico y dentro de ella el Fondo Indígena del ALEC. Una colección con 81 piezas registradas, de las pueblos: Arhuaca, Kogui, Wayúu, Siona, Embera, Misak, Piapoko y Tikuna.

     En la actualidad, los pueblos étnicos de Colombia se encuentran en medio de tensiones sociales, culturales, políticas y económicas. A pesar de que la Constitución de 1991 los reconoce como ciudadanos colombianos con todos sus derechos y deberes, se ven enfrentados a una multitud de problemas en su cotidianidad: el desplazamiento forzado; las luchas por el territorio; la difícil situación de seguridad alimentaria; la salud entre muchos otros.

     Los cambios en la vida cotidiana de los indígenas colombianos, transforman sus maneras de relacionarse con el mundo. Es en un contexto como éste, de transformaciones profundas del pensamiento, que el equipo de Gestión de Museos del ICC proponen volver sobre la relación entre la palabra y el objeto en los pueblos indígenas: ¿cuál es la importancia del lenguaje en un momento en el que el sentido de los entornos y los objetos se transforman?

 

 

País a la medida Colombia en palabras, imágenes y objetos

País a la medida Colombia en palabras, imágenes y objetos

     Exposición realizada entre el Instituto Caro y Cuervo y el Museo de la Independencia con el objetivo de mostrar diferentes proyectos políticos que procuraron medir y narrar de diversas formas el territorio que hoy ocupa la República de Colombia.

     ¿Por qué se crean mapas y cartografías? ¿Por qué se mide el espacio? La necesidad aparente de crear modelos y esquemas para representar países es el centro de esta exposición. Aquí presentamos algunos mecanismos que ilustran cómo los gobiernos crean imaginarios de las comunidades, al decir Benedict Anderson (China, 1936). Unos mecanismos que a su vez se cristalizan en mapas, atlas u otro tipo de modelizaciones de nación. Partiendo de esa inquietud se desarrolla la iniciativa conjunta del Museo de la Independencia-Casa del Florero y el Instituto Caro y Cuervo, materializada en esta exposición temporal en la que se abordan dos proyectos políticos: la Comisión Corográfica y el Atlas Lingüístico-Etnográfico de Colombia (ALEC).

     Medir el reino: la Expedición Botánica del Nuevo Reino de Granada

     La Expedición Botánica, llevada a cabo en el territorio que ocupaba el Virreinato de la Nueva Granada, la actual República de Colombia, se inició oficialmente el 30 de mayo de 1783 por iniciativa de José Celestino Mutis, tras varios intentos para que fuera aceptada por el rey de España Carlos III y por su representante en este territorio, el virrey Antonio Caballero y Góngora. Este proyecto tuvo como objeto catalogar los recursos botánicos de este reino de España en ultramar. Si bien la intención de la expedición era de orden científico, respondió a una serie de enmiendas económicas denominadas las Reformas Borbónicas, a través de las cuales el gobierno español tomó medidas para explotar al máximo los recursos de sus colonias y generar así abundante materia prima para el beneficio de la metrópoli.

     En el ejercicio de su trabajo, los botánicos encargados se dedicaron a recorrer el territorio del Virreinato y a realizar mediciones climáticas y geográficas, además de recolectar muestras de especímenes de las especies botánicas, lo que permitió el descubrimiento de ejemplares desconocidos hasta el momento. Igualmente, consultaron a los campesinos y demás habitantes de las zonas exploradas en busca de los nombres y los usos curativos de las plantas. Esta práctica emparenta a la empresa científica borbónica con lo que iba a suceder en los siglos XIX y XX con los proyectos de la Comisión Corográfica y el Atlas Lingüístico-Etnográfico de Colombia (ALEC), respectivamente.

 

 

Ponerse de ruana. Homenaje a García Márquez

Ponerse de ruana. Homenaje a García Márquez

     Conmemorar a Gabriel García Márquez (Aracataca, 1927 –  México, 2014) en su primer año de muerte es una oportunidad para recordar la relación del escritor con la ruana. Símbolo de la industria de Nobsa - Boyacá, a la que hace referencia la expresión coloquial “ponerse de ruana”. Esa prenda de vestir que lució el escritor y periodista en 1954 cuando visitó como corresponsal del periódico El Espectador el departamento de Boyacá y con la que Artesanías de Colombia vistió a los miembros de la delegación colombiana que lo acompañaron a recibir el Premio Nobel a Estocolmo en 1982. Ese tradicional atavío colombiano que se destaca en el retrato tomado por Ruven Afanador (Bucaramanga, 1959) en México en 1990, para la portada de la revista Los Angeles Times.

     La ruana es el manto de prenda más utilizado en la región andina de Latinoamérica. La historiadora Aida Martínez Carreño lo señaló como un vestido que entreteje la tradición indígena y la labor española, desde 1584. Jorge Juan y Antonio de Ulloa hablan del “capisayo” en 1734 para referirse a una manta con un agujero en el medio por el que se mete la cabeza. Aunque se trata esencialmente del mismo tipo de prenda, en México es conocida como “zarape”, “jaronga” o “gabán” cuando son más pequeños. En Venezuela y Ecuador se le llama de la misma manera.

     En esta ocasión, el Instituto busca entonces conmemorar al escritor colombiano en relación con este objeto presente en su producción literaria. Ícono tanto de la región boyacense, como del país entero e incluso de una buena parte de las poblaciones campesinas de los andes de América del Sur.

 

 

José Joaquín Montes. El observador silencioso

Jose Joaquin Montes

     “La lengua como instrumento de la cultura de un pueblo y molde necesario de su desarrollo” , guió la vocación científica de José Joaquín Montes Giraldo (Manzanares, 1926 - Bogotá, 2014), quien alcanzó el título de jefe en el Departamento de Dialectología del Instituto Caro y Cuervo, al cual ingresó en 1954 y donde estuvo vinculado hasta 2006, dictando la cátedra de Dialectología en el Seminario Andrés Bello.

     La amplitud y profundidad de conocimientos en materia de dialectología, lingüística y sociolingüística del profesor Montes quedaron plasmados en su bibliografía que consta de 16 libros (propios o en colaboración con otros colegas), sus 276 artículos y en las reseñas de 236 libros y 164 revistas nacionales y extranjeras que son de obligatoria consulta para quienes realizan estudios de licenciatura, posgrado o doctorado.

     Con la presente exposición fotográfica, dedicada al profesor Montes, se da inicio a una serie de exhibiciones temporales que exploran la riqueza del Atlas Lingüístico-Etnográfico de Colombia (ALEC). Las 70 fotografías aquí exhibidas, pertenecen al fondo documental del ALEC que resguarda la Biblioteca José Manuel Rivas Sacconi en Yerbabuena, y muestran el trabajo de campo desempeñado por Montes Giraldo entre 1956 y 1976. En el marco del 28o. Congreso de Lingüística, Semiótica y Literatura y el Segundo Congreso Internacional de Lingüística, el Instituto Caro y Cuervo y el Departamento de Lingüística de la Universidad Nacional de Colombia, rinden homenaje al silencioso maestro Montes.

 

 

Conticinio. Una década sin Fernando Charry Lara

Conticinio. Una década sin Fernando Charry Lara

     El 22 de julio de 2004 murió en Washington el poeta, abogado, crítico literario y profesor de literatura Fernando Charry Lara. La presente exposición recuerda, a través de tres apartados temáticos (vida, obra y crítica), sus aportes a la literatura colombiana y su dedicada labor docente en el Seminario Andrés Bello del Instituto Caro y Cuervo por más de 20 años.

     Su obra poética heredó del autor nariñense Aurelio Arturo la discreción y la contención en la palabra. Los críticos de la obra de Charry Lara coinciden en señalar que su producción se caracteriza por la brevedad, la lucidez crítica y la intensidad expresiva.

     Para Charry Lara la noche fue un gran motivo de su creación poética, por ello, el conticinio, esa hora de la noche en que todo está en silencio, da título a esta exposición conmemorativa.

 

 

Guía de estudio - Juntos pero no revueltos. Shakespeare y Cervantes 1616 . 2016

Guía de estudio - El alma de las palabras. Félix Restrepo Mejía, S.J.

Guía de estudio- Diccionario de Colombianismos

Guía de estudio - Ponerse de ruana. Homenaje a García Márquez

Guía de estudio - José Joaquín Montes. El observador silencioso.

Guía de estudio - Conticinio. Una década sin Fernando Charry Lara

Etnografía

Colección Etnografía  La realización del Altas Lingüístico-Etnográfico de Colombia (ALEC) trajo consigo la conformación de una completa muestra etnográfica de la vida campesina en más de 200 municipios de Colombia desde la década de 1960 hasta finales del siglo XX.

 

    

 

 

Artes decorativas

     Mobiliario, enseres de casa y otros testimonios muebles de la vida diaria en el siglo XIX, que pertenecieron en su momento a las familias Caro, Cuervo, Marroquín.

Pintura y escultura

Colección Pintura y escultura  Esta es una de las áreas más ricas del patrimonio resguardado por el Instituto Caro y Cuervo (ICC). Testimonios de las manifestaciones artísticas de los siglos XVIII, XIX y XX firmados por nombres reconocidos por la historiografía nacional.

 

    

 

 

Artes gráficas

     Grabados, dibujos, planos y material editorial relacionado, en su gran mayoría, con el movimiento romántico y con las redes intelectuales y familiares en Colombia, son el área más numerosa y frágil en las colecciones del ICC.

Indumentaria

     El ICC custodia una importante colección de indumentaria tradicional popular de Colombia, producto de las visitas de campo realizadas en el desarrollo del Altas Lingüístico-Etnográfico de Colombia (ALEC).
 
     Así mismo, se conservan algunos trajes y accesorios testimoniales de personajes relacionados con la literatura colombiana.

Portafolio de servicios

1.    VISITAS GUIADAS

-    Recorridos permanentes Casa de los Cuervo Urisarri
-    Recorridos programados Casa de los Cuervo Urisarri

Aspectos generales

•    Horario y reserva
Es conveniente establecer tanto un horario fijo para las visitas, como un sistema de concertación de citas, fundamental para conocer con anterioridad las características del grupo y poder enfocar/diseñar el tema de la visita en consecuencia.

-    Horario fijo recorridos: 11 a.m. y 3 p.m. (lunes, martes, miércoles, jueves y viernes).
-    Contacto: museos@caroycuervo.gov.co
-    Información del Coordinador del Grupo (persona que diligencia la solicitud): Nombre(s), Apellido(s), Dirección, Documento de identidad, Teléfono fijo y extensión, Teléfono móvil, Correo electrónico.
-    Fecha y horario sugerido para la realización de la visita, 2 opciones posibles. (Se recomienda hacer la solicitud con 10 días de antelación a su visita)
-    Se debe especificar el tema de interés, según las opciones que el grupo de comunicación especificará en el correo electrónico de respuesta a la solicitud del recorrido.
-    La visita no tiene ningún costo.
-    La atención a públicos en situación de discapacidad debe ser notificada en el momento de realizar la reserva de la visita guiada. Esto se debe a que no contamos con la estructura arquitectónica apta recibir este tipo de solicitudes.

•    Requisitos de ingreso
-    Favor presentarse 15 minutos antes de la hora programada - para cumplir los procedimientos requeridos de registro e ingreso a el Instituto Caro y Cuervo- en la puerta de acceso en la Calle 10 No. 4-69.
-    Se solicita abstenerse de ingresar bolsos y maletines a las salas de exposición. No se dispone de casilleros para guardar este tipo de elementos y/o equipos.

•    Duración
Es preferible no excederse del tiempo antes que extenderse demasiado, ya que se corre el riesgo de desmotivar a los oyentes.
El tiempo estimado debe oscilar entre 30 y 40 minutos, aunque esto puede sufrir variaciones en función de la extensión de la exposición, del recorrido y de la involucración del grupo.
En consecuencia, hay que gestionar bien el tiempo del que se dispone para educar y distraer en partes iguales.

•    Tamaño de los grupos
En lo que respecta a la dimensión del grupo, en general, se aconseja que no sea muy numeroso, con el fin de poder atender a todo el mundo y ofrecer explicaciones adecuadas para una mejor comprensión de la muestra. El número máximo debe rondar las 30 personas, siendo así se repartirían en subgrupos de 15 personas, asegurando la participación de todos y la existencia de diversidad de opiniones. De igual forma, también es fundamental establecer un número mínimo de personas para la realización de la visita guiada que sería de 4.

•    Medios materiales y humanos
Es imprescindible conocer los recursos materiales disponibles y prever los que van a ser necesarios para el desarrollo del programa.

-    Formación/capacitación
El comunicador educativo debe poseer experiencia y/o formación técnica/práctica, además de recibir capacitación específica por parte del Instituto Caro y Cuervo (si fuese necesario) para un mayor conocimiento del contenido de la exposición.

Antes de comenzar, el comunicador educativo debe tener claros los puntos clave del recorrido de la muestra, los objetivos que se persiguen con la visita y las características del grupo.

-    Medios materiales proporcionados
En el caso de que así esté dispuesto en la metodología, se facilitarán materiales para que los visitantes participen en ejercicios didácticos.

•    Diseño de actividades
Se define el itinerario y la ruta a seguir para así poder preparar un discurso coherente y atractivo para el visitante. A la hora de programar el recorrido por parte del grupo de comunicación educativa, es beneficioso intercalar actividades, con el propósito de involucrar a los visitantes en la exposición. Estas actividades deben ser de carácter exploratorio, tanto educativo como recreativo, que estimulen la curiosidad y la creatividad.

Las actividades deben adecuarse a cada exposición y a la edad de los destinatarios. Pueden proponerse diferentes preguntas para la reflexión sobre lo visto, aparte de una breve información básica.

Las visitas guiadas a la sede del Instituto Caro y Cuervo en Yerbabuena se retomarán cuando el museo se encuentre abierto.

1.    EXPOSICIONES

EXPOSICIÓN TEMPORAL: Es una exposición que se realiza para ser exhibida por un periodo corto de tiempo, se realiza en recintos que deben adaptarse rápidamente a las necesidades particulares de cada muestra.

EXPOSICIÓN PERMANENTE: Son exposiciones que permanecen en el mismo lugar y que se encuentran abiertas al público por tiempo indefinido, así mismo, identifican al museo dentro de una categoría temática determinada. Sus contenidos temáticos se soportan en procesos de investigación y selección.


Palabras de fe. Retratos de vidas espirituales 

Horario salas Museo Casa de los Cuervo Urisarri: Lunes a viernes 9 a.m. – 5 p.m.

 

 

 

El Instituto Caro y Cuervo  se encuentra trabajando en esta oferta académica, próximamente le comunicaremos las fechas de inscripción y demás datos de interés. Gracias por su comprensión.

 

 

 

 

Agradecimientos

     El programa de exposiciones temporales e intervenciones se lleva a cabo gracias al apoyo de los diferentes departamentos del ICC y al respaldo de la Asociación de Amigos del Instituto.

 

Asociación de Amigos

 

 

 



Institución de Educación Superior por autorización del Ministerio de Educación Nacional según el artículo 21 de la Ley 30 de 1992.
Reconocimiento personería jurídica: Ley 5 de 1942. Código SNIES:9108. Vigilada Mineducación. Entidad adscrita al Ministerio de Cultura.

 
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