Se los dije

Fotografía de referencia. Gloria Viviana Nieto, docente, investigadora y coordinadora de la maestría ELE en modalidad presencial.

Por Gloria Viviana Nieto, docente, investigadora y coordinadora de la maestría ELE en modalidad presencial. Publicado originalmente en Vigía del idioma, de la Academia Colombiana de la Lengua

En Colombia es muy común escuchar expresiones como Se los dije, Se los advierto, Se los prometo, Se los agradecería. El fenómeno está tan extendido que los gramáticos ya lo bautizaron: se llama selosismo.

Al respecto, apunta la Nueva gramática de la lengua española: «Cuando el complemento directo tiene un referente singular y el complemento indirecto un referente plural, en ambos casos de tercera persona, es frecuente en la lengua oral y coloquial de amplias zonas de América, así como del español canario, trasladar al acusativo la marca de plural que es incompatible con el se dativo. Se obtiene así la pauta Se los digo por Se [plural] lo [singular] digo» (2009, 35.2h).

¿Por qué ocurre este fenómeno? Veamos unos ejemplos:

  • Le dije (a él) que había reunión. = Se lo dije (a él)
  • Le dije (a ella) que había reunión. = Se lo dije (a ella)
  • Le dije (a usted) que había reunión. = Se lo dije (a usted)
  • Les dije (a ellos) que había reunión. = Se lo dije (a ellos) *Se los dije (a ellos)
  • Les dije (a ellas) que había reunión. = Se lo dije (a ellas) *Se los dije (a ellas)
  • Les dije (a ustedes) que había reunión. = Se lo dije (a ustedes) *Se los dije (a ustedes)

Aunque el complemento directo (que había una reunión = lo) es el mismo en los seis casos, los hablantes lo pluralizan cuando el complemento indirecto (se) se refiere a una tercera persona del plural (ellos, ellas, ustedes). Por lo tanto, esta discordancia de número en el complemento directo refleja una necesidad imperiosa de poner una marca de plural visible en los elementos pronominales de la expresión, para diferenciarlos de la tercera persona singular (él, ella, usted).

Si bien en sus inicios el selosismo fue señalado como un error gramatical (Moreno de Alba, Minucias del lenguaje, 1992), actualmente se considera un rasgo del español de América, que ha calado incluso en los registros cultos de México, el Caribe continental y parte de las áreas centroamericanas, rioplatense y andina (Borrego Nieto, Cocodrilos en el diccionario, 2016).

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